Valioso legado de las monjas del Monasterio cisterciense de Santa Maria de Arouca, transmitido de generación en generación, la dulcería conventual constituye una de las mejores tarjetas de visita de las Montanhas Mágicas®.
Hijas de la nobleza portuguesa tradicional del Norte y Centro del país, las monjas, traían las recetas de la tierra, de la familia. Para huir a la austeridad, las inquilinas del rico y poderoso monasterio tenían a su disposición grandes cantidades de huevos, azúcar, almendras y grasa animal, ingredientes base de esta dulcería monástica, de la que destacamos las Castañas Dulces, Morcillas Dulces, “barriga de freira” (dulce de huevos), “Manjar de Língua” (postre de lengua de vaca), Roscas (pan dulce) y Charutos de Almendra (dulces de almendra) y la Bola de S. Bernardo (pan dulce con huevos y aceite de oliva).
Los secretos de la confección fueron transmitidos a algunas familias por las criadas de las últimas monjas que habitaron el Monasterio hasta finales del siglo XIX. La protección de estos secretos garantiza la calidad de la dulcería, especialmente en lo que se refiere a la adecuada utilización de los ingredientes y las respectivas cantidades así como a la forma de confección.