Los monumentos medievales son una prueba irrefutable de episodios importantes, eventos y acontecimientos históricos que tuvieron lugar en este territorio durante el turbulento período de la Edad Media

Los monumentos medievales son testigos irrefutables de importantes episodios y hechos históricos que ocurrieron en este territorio a lo largo del conturbado período de la Edad Media. Sobre los monumentos, merecen una referencia especial los monasterios cistercienses de Arouca y de S. Cristovão de Lafões, que de los primitivos a los actuales edificios han marcado fuertemente la vida, la economía y la cultura de los diferentes pueblos que, a lo largo del tiempo, se fijaron en estas tierras. 
Merecen igual destaque los monumentos románicos presentes en casi todas las municipalidades del territorio, en particular en Cinfães, Castelo de Paiva, Castro Daire, Arouca y Vale de Cambra, y que se presentan en forma de templos y monasterios católicos, puentes, memoriales y campanarios, evidenciando los rasgos más expresivos del arte y de la arquitectura románicas. 
Algunas villas, en particular Arouca y Castro Daire, han tenido su origen en un viejo burgo medieval, tras lo cual se han expandido y evolucionado, presentando el aspecto de villas modernas que hoy en día tienen. De la época medieval persiste aún, en Cinfães, una horca en que se ejecutaban los condenados, denominada Horca Medieval u Horca de São Sebastião. Las innumerables leyendas de moras encantadas y los topónimos de algunas localidades del territorio, tales como Almofala, Mamouros y Moura Morta, son testigo de la larga presencia de los moros en estas tierras. 
De entre las figuras históricas que más se destacaron en la época medieval, conviene distinguir D. Mafalda, hija de D. Sancho I y nieta del primer Rey de Portugal, D. Afonso Henriques, que ha recibido el Monasterio de Arouca por donación de su padre en 1210, y fue legítima propietaria del mismo hasta su muerte, en el año de 1256. 
Responsable por la prosperidad del Monasterio y de las Tierras de Arouca, D. Mafalda, aquella que el pueblo ha adoptado como su reina y santa, ha extinguido la anterior norma de S. Pedro y ha adoptado la norma de Cister, al mismo tiempo que lo transformó en un monasterio femenino. Beatificada en el año de 1792, las fiestas religiosas, en honor a la Reina Santa Mafalda, se realizan, anualmente, al día 2 de mayo (festivo municipal en Arouca). 
El Conde de Sevéri fue, también, una importante figura en el contexto histórico local, y de su apellido ha resultado la designación de la municipalidad de Sever do Vouga. Según cuenta la historia, el Conde de Sevéri fue un notable guerrero visigodo que ha estado en la lucha por la posesión de las tierras de Sever do Vouga, contra los suevos en los inicios del siglo VI, y se instaló en estas tierras después de vencer la batalla. 
D. Afonso Henriques, D. Manuel I y D. Amélia tuvieron una importante conexión al territorio, en particular por sus frecuentes visitas a las Termas de S. Pedro do Sul, por las Cartas de Foro atribuidas a los ayuntamientos, en su mayoría por D. Manuel I, y por la vivencia de infancia de D. Afonso Henriques, repartida por algunas de las municipalidades de este territorio. 
D. Egas Moniz, “el Ayo” de D. Afonso Henriques y personalidad de gran destaque en el contexto histórico nacional, ha residido en la municipalidad de Cinfães y de allí salió como señor de Ribadouro, circunstancia de gran relevancia para el pueblo de esta municipalidad.